17.11.11

Un jardín para la boda de Charo

Charo es una amiga muy especial para mi, nos conocemos desde hace muchos años y hemos compartido grandes momentos juntas, hacía mucho que no coincidíamos y cuando me dijo que se casaba con Alberto, su novio de toda la vida, me hizo una ilusión que es difícil de explicar con palabras, por volver a verla, porque quisiese que la acompañase, por su inmensa felicidad y por el fiestón que estaba preparando también.

Era una boda de mañana así que yo, como buena invitada le pregunté qué quería que llevase en su boda y me dijo: lo que quieras, ponte algo llamativo para que te haga publicidad. Pues dicho y hecho, me puse una superpamela que diseñamos como un jardín de primavera, con multitud de flores de todos los estilos y colores, un jardín fresco, bonito y alegre porque sólo de pensar en la novia se me escapa una sonrisa.


Charo estaba guapísima, impresionante, espectacular, el vestido se lo diseñó ella misma y la verdad es que es una de las novias más guapas que he visto, la ceremonia religiosa fue muy emotiva y aunque había una ausencia muy importante estaba muy presente en espíritu y seguro que compartía la felicidad con el resto de la familia, la música fue la que a él legustaba y el sacerdote tuvo unas preciosas palabras de recuerdo. Pero no me quiero poner triste porque ese día sobre todo y por encima de todo fue un día muy especial en el que nos lo pasamos genial.

Cuando llegué a la iglesia un grupo de chicas me gritó "Esa pamela que se venga pal Limonar", el Limonar es un barrio de Málaga para quien no lo sepa, fue un momento supergracioso que por eso os lo cuento, pero no fue el único comentario que obtuvo mi jardín. A la salida le pedí a Charo y Alberto que se hiciesen una foto conmigo que ahora comparto con vosotros. El único problema de mi superpamela es que no es apta para besos y abrazos y como somos muy de contacto decidí cambiarmela por un tocado más pequeño que me acompañó todo el día. Sin duda lo mejor de la boda fueron los abrazos que me dio Charo, sus confidencias al oído, me hicieron inmensamente feliz.

He de deciros que el tamaño no importa, jajajajaj, y lo digo porque este segundo tocado también llamó la atención muchísimo y me preguntaron quien lo firmaba, y yo tan orgullosa por el trabajo bien hecho y reconocido explicaba que lo había diseñado yo misma con ayuda de las primorosas y artísticas manos de mi madre. Este es el post más personal que escribo (un poco exhibicionista si queréis) un pequeño regalo de boda con algunos meses de retraso. Alberto y Charo os deseo lo mejor del mundo porque os merecéis eso y mucho más, gracias por dejarme estar en vuestras vidas. Un besazo enorme

Y a vosotros ¿qué os parece la superpamela?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece espectacular, enhorabuena a los novios.

OCHOPECES.COM dijo...

Impresionante y que bien la luces!! Besote